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Novena · Día 9 de 9

Noveno Día

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Acto de Contrición

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Acto de Contrición

Con humildad, pide perdón por tus faltas.

¡Oh hermosísimo Niño de Atocha! Perla candidísima de valor infinito, adorado Niño de mi corazón, fuente inagotable de maravillas, raudal de portentos, manantial de consuelos y Padre de toda piedad y misericordia.

¡Oh preciosísimo Niño de Atocha! A tus pies soberanos humildemente se postra este ingrato y vil pecador, quien desea, a costa de sus lágrimas, desagraviarte, suplicándote le perdones sus culpas, interponiendo por intercesora a tu Santísima Madre.

Y bajo esta seguridad llego confiado en que Tú eres el insondable piélago de bondad. A Ti, bien mío, a Ti suspira mi infeliz y pobrecita alma, que, avergonzada de estar ante tu divina presencia, te dice con veras de lo íntimo de su corazón que le pesa haberte ofendido.

Pero, ¡idolatrado Niño de Atocha!, por ser quien eres te pido me des:

  • la contrición que diste a Dimas,
  • las lágrimas de Pedro,
  • las dulces expresiones de Agustín,

para así desagraviarte, como lo desea mi corazón.

No, Niño, no cortes el hilo de mi fatal vida. Dame tiempo para hacer penitencia y llorar mis culpas, como se lo concediste a María Magdalena.

Y juntamente te pido la resistencia de San Pedro de Alcántara, para ser así grato a tus divinos ojos, y poder, por medio de la penitencia, limar y quitarte los grillos que tienes puestos, con los cuales estás en las manos de tu Santísima Madre.

¡Oh Niño de Atocha! ¡Oh Niño gallardo! ¡Oh Niño misericordioso! Perdóname de haberte ofendido, pues yo propongo no ofenderte más.

Te lo pido por tu Santísima Madre, Santa María de Atocha, por su pureza intacta, por aquella virginal leche que mamaste de sus purísimos pechos y por el dolor que tuvo cuando te circuncidaron.

Amorosísimo Niño de Atocha, espero en Ti, confío en Ti, y por Ti creo lograr mi salvación por medio de esta Novena que humildemente te presento. Y creo verdaderamente no salir desconsolado con lo que sabes que necesito.

Espero que mis aflicciones, mis trabajos, mis necesidades, mis pobrezas, mis desconsuelos, me los volverás gozos, dando a mis tribulaciones alegría y a mis prisioneros libertad.

Y pues eres mi Padre y todo mi bien: Ampárame, socórreme, asísteme, defiéndeme, favoréceme, y en la hora de la muerte, preséntate a mi vista con el lucido escuadrón de los Ángeles, recibiendo mi alma en tus brazos, para que descanse en Ti y goce de las delicias celestiales en tu amable compañía por los siglos de los siglos.

Amén.

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Oración del Noveno Día

La oración principal de hoy.

Soberano Niño de Atocha, en Ti tengo puesta toda mi confianza. Benignísimo Niño, yo te saludo y alabo en este último día de tu novena, y te ofrezco estos tres Padrenuestros, tres Avemarías y el Gloria Patri, y te las presento con esta última Jaculatoria, recomendándotelos en memoria de aquella última jornada que hiciste, oculto en el vientre virginal de tu querida Madre, desde Belén hasta aquel preparado y dichoso portal donde llegaste.

Y allí, sintiendo la Soberana Reina de los Cielos que se llegaba ya la hora de tu deseado nacimiento, hincada de rodillas, con las manos juntas delante del pecho, levantó los ojos al cielo, elevando sus potencias y sentidos, y toda divinizada te dio al mundo como Divino Mesías de todas las generaciones. Te adoró y te presentó a los santos ángeles que te asistieron como en un altar sagrado.

Viéndote tiritar de frío, te envolvieron en aquellas humildes fajas y pañales, te abrigó reclinándote hacia sí misma, regalándote y alimentándote con la dulce leche de sus virginales pechos, y te puso entre la paja de aquel pesebre de animales, donde fuiste adorado por los brutos y por los humildes pastores, dándote los parabienes por tu venida al mundo como Resplandeciente Sol de Justicia, y reconociéndote como verdadero Dios.

Por el gozo que tuvo tu bellísima Madre, Santa María, por haberte dado a luz sin dolor alguno, quedando intacta en su virginidad, te pido me concedas lo que te suplico en mi petición. Y espero que no saldré desconsolado de Ti.

Y por el gozo que tuvo tu estimativo Padre, el Señor San José, cuando despertando de aquel dulce sueño en que estaba, te vio en los brazos de la Aurora, alegrando al mundo e iluminando aquel humilde portal como un abreviado cielo con tu hermosura y resplandor, por todo esto que te recuerdo, te ruego y pido entrañablemente me des feliz despacho.

Para ello interpongo todos estos méritos y los del coro de los Serafines, que te aman con amor ardentísimo. Por lo que espero lograr buen éxito en mi solicitud y una feliz muerte, para ir a darte infinitos plácemes en los apriscos de las eternas moradas, donde cante tus glorias con los santos ángeles para siempre.

Amén.

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3 Padrenuestros y 3 Avemarías

Los que ofreciste en la oración del día. Toca el botón al terminar cada uno.

3 × Padre Nuestro

3 × Avemaría

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Texto del Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Texto del Avemaría

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

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Tu petición

Pide con fe lo que necesitas.

En silencio o en voz alta, pide al Santo Niño de Atocha lo que necesitas, con fe y confianza. Puedes pedir por ti, por tu familia o por alguien que lo necesite.

Se guarda solo en este dispositivo para que la recuerdes cada día. Nadie más la ve.

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Ofrecimiento de la Petición

Ofrece tu petición al Santo Niño.

Portentísimo Niño de Atocha, bien mío, hermosura sin igual de los cielos, encanto de los corazones, dulcísimo Creador mío, único dueño de mi alma, piadosísimo Jesús de mi vida, alegría incomparable de toda criatura.

¡Oh generosísimo Niño! ¿A quién sino a Ti hemos de recurrir en las necesidades y tribulaciones que en esta vida padecemos? ¿A quién sino a Ti, divino Emmanuel? ¿A quién sino a Ti, amorosísimo Niño? ¿A quién sino a Ti, que eres raudal de beneficios, puerto seguro de confianza, Padre de misericordias y todo nuestro bien en esta vida? ¿A quién sino a Ti, que eres el inmenso, el infinito, el solo Dios verdadero?

Tú eres nuestro Padre, nuestro Redentor, nuestro Conservador y todo lo que somos. Adórente los Ángeles; las criaturas todas te alaben en la tierra; las plantas, las flores y todo lo que tenga ser te engrandezca; las aves todas se regocijen al oír tu dulce advocación.

Pacientísimo Niño, Tú sabes las necesidades que tengo, las aflicciones que me cercan, como que a tus divinos ojos nada es escondido. A Ti, Poderosísimo Niño, presento mis quejas, mis trabajos y angustias, confiado en que me las aceptarás benigno, concediéndome lo que en esta petición te ruego.

Pues Tú eres el árbol frondoso y al que se aloja a tu sombra llenas de felicidad. Tú eres el que conviertes los enojos de tu Padre en dulces misericordias. Tú eres el mediador entre tu Padre y los hombres. Tú nos prodigas cada día, a cada hora, a cada instante, tantas bondades, tantos beneficios, que no somos capaces de corresponder como debemos.

Mas ahora, postrados delante de Ti, imploramos tu clemencia, como que Tú eres el Autor de nuestra vida, a quien debemos todo nuestro ser; y así espero que, como eres Todopoderoso y estás sentado en la Silla de la Sabiduría, en esa Silla de Potestad, te dignaste instituir el Sacramento de la Penitencia, para que con él purifiquemos nuestras almas y volvamos a tu amistad y gracia.

Yo te ofrezco estas oraciones para que las presentes a tu Eterno Padre, y por ellas logren descanso las benditas ánimas del Purgatorio. Y nosotros todos los necesitados tengamos consuelo y merezcamos alcanzar de Ti, Niño de Atocha, lo que deseamos, dándonos juntamente una verdadera contrición y arrepentimiento de nuestras culpas, para llegar a verte en la gloria.

Así lo esperamos de tu piedad, siendo siempre en nuestro favor hasta la consumación de los siglos, y en el día del juicio esperamos verte, para pasar en tu compañía a gozarte en la celestial mansión de la bienaventuranza.

Amén.

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Oración a su Santísima Madre

Pide la intercesión de la Virgen María.

Inmaculada Madre de Dios, María Santísima de Atocha, agradable Sagrario del Espíritu Santo, Puerta del reino de los cielos y divina aurora por quien, después de Dios, vive toda criatura racional en la tierra. Inclina a mí esos tus bellísimos ojos, ilumina esta pobrecita y ciega alma.

Mírala, Madre de misericordia, tan envejecida y apolillada con los apetitos de mis pasiones. Compadécete, Señora, de su ruina, para que alcance de tu Santísimo Hijo que la renueve, la limpie y la restituya a su gracia, concediéndome también lo que le pido en este día.

Suplícale me dé luz en el alma para que conozca y vea yo mismo lo errado que he andado, desviándome del redil y rebaño de su divina gracia, y no permita que vuelva a tropezar con los engaños y deleites del mundo, dándome fuerza para no caer nuevamente en la red del demonio, ni me deje perecer en los precipicios de la carne.

Sí, amorosísima Madre, cierto estoy que hasta ahora no ha habido uno de los que han implorado tu protección que haya salido desamparado. Con tal certeza, hoy me postro a implorar tu poderoso auxilio y espero que serás mi intercesora para con tu Santísimo Hijo.

Y alcanzaremos todos los que, juntos y congregados, recurriésemos a implorar de tu divino Niño su amparo en las tribulaciones, logrando merced y gracia, cediendo benigno a nuestras peticiones buen éxito en nuestras necesidades, así espirituales como corporales.

Así lo esperamos del Santo Niño de Atocha, tu querido Hijo, que si este favor que le pedimos nos conviene y es de su agrado, nos lo conceda siendo en honra y gloria suya; y si no, que se haga su santísima voluntad, dándonos una perfecta resignación en esta vida para servirle, llevando con paciencia nuestros trabajos y aflicciones, para lograr una buena muerte.

Amén.

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9 Avemarías

Para la Santísima Virgen de Atocha. Toca el botón al terminar cada una.

9 × Avemaría

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Texto del Avemaría

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

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Gloria

Alaba a la Santísima Trinidad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

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Persignarse

Haz la señal de la cruz para terminar.

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Paso 10 de 10

¡Terminaste el Noveno Día!

Has terminado la Novena al Santo Niño de Atocha. Que Él escuche tu petición y te llene de su paz.

Día 9 completado

Si tu petición aún no se cumple, sigue rezando la novena con fe. Y si ya se cumplió, no olvides dar gracias al Santo Niño visitándolo en su capilla.